Retinopatía Diabética

La retinopatía diabética es una enfermedad de la retina que aparece en los diabéticos.

Cuatro de cada diez pacientes diabéticos padecen complicaciones oculares que pueden conducir a la ceguera, aunque puede evitarse si se diagnostica y trata precozmente.

La diabetes daña los pequeños vasos de numerosos órganos, como el riñón, el corazón... y también del ojo, fundamentalmente los pequeños vasos de la retina (Retinopatía diabética).

 

Si eres paciente diabético, recuerda:

  • La retinopatía diabética puede estar presente sin padecer síntoma alguno y puede conducir a la ceguera.
  • La pérdida de vista puede ser evitada.
  • Las personas que padecen diabetes deben someterse a exámenes oftalmológicos en el momento en que le sea diagnosticada la diabetes y posteriormente al menos una vez al año.
  • El tratamiento láser y la cirugía son procedimientos muy efectivos en el tratamiento de la retinopatía diabética

 

¿Cuáles son los síntomas?

La retinopatía diabética puede estar presente sin padecer síntoma alguno aunque puede progresar y conducir a la ceguera.

La pérdida de agudeza visual puede suceder de forma lenta y progresiva o bien de manera brusca, dependiendo del tipo de enfermedad.

 

Existen 2 formas de enfermedad:

I. Retinopatía Diabética no proliferativa: Es más frecuente en la Diabetes tipo 2 (no insulinodependiente)

Los pequeños vasos de la retina se hacen más frágiles, irregulares y más permeables ocasionando pequeñas hemorragias intrarretinianas y pérdida de líquido (exudados) hacia la retina y ésta se engruesa (edema). La consecuencia es la pérdida de visión.

En las fases tempranas no suele dar síntomas, pero a medida que progresa provoca pérdida de visión de forma lenta y progresiva y si no hay edema macular puede pasar desapercibida hasta que se presentan las complicaciones de la retinopatía proliferativa.

II. Retinopatía Diabética Proliferativa: Es más frecuente en la Diabetes tipo I (insulinodependiente).

Cuando predomina el daño vascular obstructivo por trombosis y hay amplias zonas de la retina sin riego (isquemia), el organismo trata de subsanarlo con el crecimiento de nuevos vasos (neovascularizacion) sobre la superficie de la retina. Pero estos neovasos son anómalos, frágiles, y sangran con frecuencia (hemorragia intraocular: hemorragia vítrea), que puede causar una pérdida de visión brusca o percibirse como manchas que oscurecen la visión de forma parcial.

Al mismo tiempo se forma tejido cicatricial (fibrosis) que puede tirar de la retina, romperla o levantarla y desprenderla (Desprendimiento de Retina traccional), que puede ser causa de pérdida irreversible de visión.

Otras veces hay nuevos vasos formados en el iris y obstruyen la salida de líquido del ojo dando lugar a un aumento de la presión ocular (glaucoma neovascular) que en sus estadíos finales puede resultar en un ojo ciego y doloroso.

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¿Cómo se diagnostica?

Para evitar o disminuir las complicaciones de la retinopatía diabética es muy importante realizar exámenes periódicos por el oftalmólogo.

Para detectar la retinopatía diabética, el oftalmólogo examina el interior del ojo (examen de fondo de ojo) con la pupila dilatada con gotas.

 

Si el oftalmólogo comprueba la presencia de signos clínicos de retinopatía diabética, puede ampliar el examen con otros estudios complementarios:

  • Retinografía: consiste en tomar fotografías en color de la retina.

  • Angiografía con fluoresceína: Esta prueba consiste en inyectar un colorante fluorescente en la vena del brazo del paciente y tomar una serie de fotografías especiales de la retina para ver si hay hemorragias, isquemia, formación de neovasos, etc.

    La valoración de las imágenes que se obtienen con esta prueba, permite al oftalmólogo un mejor conocimiento de las lesiones y planificar la mejor forma de tratar la retinopatía diabética.

  • Tomografía de retina (OCT): es un nuevo método rápido, indoloro y sin riesgo que permite el diagnostico y seguimiento de las enfermedades de la retina.

 

 

 

 



 

 

 

 

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¿Cuál es el tratamiento?

Algunos pacientes con retinopatía diabética no precisan tratamiento, solo controles periódicos.

En otros casos, será preciso el tratamiento para detener el avance de la enfermedad, evitar las complicaciones y a ser posible, mejorar la visión.

Tratamiento Láser

La aplicación del láser sobre los vasos lesionados o sobre la retina es el procedimiento llamado fotocoagulación retiniana. La fotocoagulación selectiva de los vasos sanguíneos con fugas, para cerrarlas, permite reducir el edema macular.

La fotocoagulación de las áreas de isquemia retiniana, tiene como objetivo impedir la formación o el crecimiento de vasos nuevos anómalos (neovascularización), y evitar así las complicaciones mas graves de la enfermedad.

Si se ha podido descubrir la retinopatía diabética en sus primeras etapas, el adecuado tratamiento con láser puede desacelerar el ritmo de pérdida de visión, mantenerla o mejorarla.

Tratamiento Quirúrgico

La cirugía endocular, engloba a una serie de procedimientos quirúrgicos, entre ellos la vitrectomía, que están indicados en algunos casos de retinopatía diabética proliferativa avanzada. Mediante la vitrectomía, se puede extraer las hemorragias vítreas, las proliferaciones fibrosas de los neovasos y tratar los más complejos casos de desprendimiento de retina.

 

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