Peeling Médico

¿Qué es un peeling?

Son tratamientos destinados a la a la eliminación por exfoliación de las capas más superficiales de la piel (células muertas o con poca vitalidad) y favorecer la renovación celular.

Se emplean para mantener una piel sana y luminosa, con mejor color, tono y libre de impurezas. Tienen múltiples indicaciones:

  • Fotoenvejecimiento cutáneo: arrugas finas, piel flácida con manchas melánicas.
  • Pieles grasas, o piel gruesa, con irregularidades, con poros dilatados, atenuación de cicatrices de acné.
  • Discromías de la piel: manchas melánicas, melasma o cloasma, lentigos solares o seniles,..
  • Queratosis actínica, piel seca,..

Tipos de peelings

Hay 2 tipos:

a) Mecánicos: Como la Microdermoabrasión mediante la utilización de polvo de diamante o suaves microcristales. Es un procedimiento indoloro que permite una limpieza de la superficie cutánea. Su efecto exfoliante elimina las imperfecciones y deja la piel en mejores condiciones para recibir otros tratamientos complementarios.

b) Químicos: En función del producto químico y de su concentración se consigue que la renovación de la piel sea más o menos profunda.

Peeling muy superficiales: de uso en gabinetes de estética.

Peeling de uso médico exclusivo:

  • Superficiales: a base de ácidos exfoliantes poco agresivos como el glicólico, retinoico y otros. La descamación puede ser algo más intensa o casi imperceptible (microexfoliación) aunque se estimule la dermis.
  • Medios: a base de ácidos más activos como el TCA al 25-30%. Actúan a más profundidad y se pueden formar pequeñas costras.
  • Profundos: a base de TCA al 50% o fenol. Permiten tratar lesiones más profundas, pero requieren un periodo de recuperación sociolaboral de varios días.

Será el médico especialista el que aconseje el tratamiento más adecuado en función de las lesiones y características del paciente.

Programa de tratamiento

Es un método complementario de otros tratamientos faciales. El protocolo de tratamiento habitualmente incluye varias sesiones, cada 2-4 semanas, y de una o dos al año de mantenimiento.

Se acompaña de tratamiento previo domiciliario con cremas cosméticas para una adecuada preparación de la piel y de tratamiento domiciliario posterior, complementario de los habituales cuidados de limpieza, hidratación y protección con filtros solares. Debe de realizarse preferiblemente fuera del periodo estival.