Clínica EUROLASER
Virgen del Camino 1 - 1º
Pontevedra
Tel.: 986857777
Hablamos de ojo vago cuando uno o los dos ojos tienen una pérdida de visión sin causa orgánica que lo justifique, y no se corrige aún llevando gafas con la graduación adecuada.
La ambliopía u ojo vago es un ojo en el que se alteró el desarrollo de la visión.
Va dejando de trabajar, va perdiendo visión, que es definitiva e irrecuperable a los 8 años.
La ambliopía puede tener distintas causas:
1. En la mayoría de los casos el ojo vago se debe a una diferencia de graduación entre los dos ojos, a causa de una miopía o, más frecuentemente, una hipermetropía o un astigmatismo elevado, que hace que el cerebro favorezca el desarrollo de la visión en uno de ellos - el que ve mejor – y deje de trabajar con el otro (ojo vago) que va perdiendo visión.
2. En otros casos, la ambliopía es producida por un problema de estrabismo (desviación ocular), que provoca una visión doble, y hace que el cerebro acabe anulando la información del ojo desviado y sólo utilice la que aporta el ojo que funciona correctamente.
3. Y otras veces el origen de la ambliopía es un problema congénito que enturbia la visión, como una catarata o una córnea opaca que no permiten que llegue suficiente estímulo al cerebro.
En estos casos es necesario practicar una intervención quirúrgica lo antes posible.
El ojo vago no suele dar síntomas por lo que puede pasar desapercibido para los padres, pero es fácilmente detectado por el oftalmólogo.
La mayoría de las ambliopías tienen fácil solución. El tratamiento se basa en proporcionar la mejor visión posible al ojo vago, corrigiendo el defecto que padezca mediante gafas o lentes de contacto y, a la vez, estimular y obligar a que se use, penalizando o tapando con un parche el ojo ve mejor.
El tratamiento se completa con ejercicios de rehabilitación visual enseñando al ojo vago a trabajar conjuntamente con el otro ojo.
Posteriormente se disminuirá progresivamente el tiempo de oclusión y penalización óptica del ojo “bueno”.
La eficacia del tratamiento depende de la edad en que se inicia.
En general antes de los cuatro años son todos recuperables ya que a edades tempranas el sistema visual aún no ha completado su desarrollo y, por tanto, es más fácilmente recuperable.
La prueba de ello es que la ambliopía de un lactante se puede corregir en unas semanas, mientras que en un niño de cinco o seis años de edad, pueden ser necesarios varios años.
Debemos detectar este problema cuanto antes. Por ello, los especialistas aconsejan a todos los padres que sometan a sus hijos, desde pequeños, a revisiones oftalmológicas cada cierto tiempo:
Cada uno o dos años hasta los 13 años dependiendo si existe o no defectos de refracción